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  • November 21, 2013
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Muriendo a la Ley

(Lea Gálatas 2:17-19)

Esta mañana proseguiremos nuestra serie “Gracia que es Simplemente Maravillosa” al examinar la Ley dada a Moisés en comparación con La Gracia provista por El Señor Jesucristo. Ayer pudimos escuchar una conversación entre el Apóstol Pablo y el Apóstol Pedro. Pablo había abrazado la Gracia y se había alejado de la Ley con todo el corazón. Pedro había abrazado la gracia y se había alejado de la Ley en su corazón, pero cuando estaba con sus amigos que abrazaban la Ley, Pedro actuaba como si aún estuviera bajo la Ley. Este tipo de hipocresía irritaba a Pablo. Ayer leímos como Pablo confrontó a Pedro acerca de esto. Hoy vamos a proseguir desde donde nos quedamos ayer.

El Apóstol Pablo dijo:  “Pero supongamos que intentamos ser declarados justos ante Dios por medio de la fe en Cristo y luego se nos declara culpables por haber abandonado la ley. ¿Acaso esto quiere decir que Cristo nos ha llevado al pecado? ¡Por supuesto que no! Más bien, soy un pecador si vuelvo a construir el viejo sistema de la ley que ya eché abajo. Pues, cuando intenté obedecer la ley, la ley misma me condenó. Así que morí a la ley —es decir, dejé de intentar cumplir todas sus exigencias— a fin de vivir para Dios.”

 

¿Así que qué significa esto para usted hoy? Aquí tiene algunos puntos:

 

1.  Alejarse de la Ley después de haber Nacido de Nuevo NO es un pecado. Pablo dijo, “Pero supongamos que intentamos ser declarados justos ante Dios por medio de la fe en Cristo y luego se nos declara culpables por haber abandonado la ley. ¿Acaso esto quiere decir que Cristo nos ha llevado al pecado? ¡Por supuesto que no!” Ponga atención a lo que dice Pablo. El Apóstol dice que cuando usted ha sido justificado (o hecho justo) para con Dios a través de la fe en Cristo Jesús, usted debe abandonar la Ley. Esta no es una declaración cualquiera. Pablo no quiere que ande con dudas respecto a la Ley. Se supone que usted debe alejarse de ella y centrarse en ser guiado por el Espíritu.  Y el Apóstol deja bien claro que esto NO es un pecado. El Espíritu Santo NO lo guiará al pecado.

 

2.  Tratar de vivir por la Ley, después de haber Nacido de Nuevo SÍ ES pecado. Yo no lo inventé, esto es lo que la Biblia dice. Después de dejar en claro que alejarse de la Ley NO ES pecado, Pablo dice “Más bien, soy un pecador si vuelvo a construir el viejo sistema de la ley que ya eché abajo. Pues, cuando intenté obedecer la ley, la ley misma me condenó.” La Ley de Moisés fue hecha para condenarle y resaltar el hecho de que usted necesita un Salvador. Una vez que cumplió su propósito en su vida y llegó al punto en el que le pidió al Señor Jesucristo que le salvara de su pecado, se supone que debe abrazar la Gracia y vivir bajo el liderazgo del Espíritu Santo.  Una vez que hemos Nacido de Nuevo y el Espíritu Santo vive dentro de nosotros, Pablo nos dice que ir de vuelta a un sistema basado en la Ley, que se centra en el esfuerzo humano, y que jamás podría justificarnos, es realmente pecado porque no nos deja vivir en el Espíritu. El esfuerzo humano no agrada a Dios. La Ley se concentra en el hombre. La Gracia se concentra en Dios. ¡Bajo el Nuevo Pacto se supone que nosotros debemos HACER MORIR EL YO, para poder VIVIR PARA DIOS! Y no podemos hacer esto si estamos concentrados en nuestras obras.

 

3.  Para vivir para Dios usted debe morir a la Ley. Pablo dijo, “ Así que morí a la ley —es decir, dejé de intentar cumplir todas sus exigencias— a fin de vivir para Dios.” Recuerde, este el Apóstol Pablo quien dice esto. Si alguien conocía la Ley, ese era Pablo. Pablo fue enseñado por lo mejores maestros de la Ley. Fue educado como Fariseo y era descendiente de un linaje de Fariseos (Hechos 23:6).  Para Pablo el alejarse de la Ley era algo muy significativo, pero lo hizo porque fue guiado por el Espíritu Santo y Él nos enseña a hacer lo mismo. Cuando usted se niega a dejar la Ley, y se aferra a reglas porque está concentrado en guardarlas, entonces lo que realmente está haciendo es vivir en soberbia. Se necesita humildad para aceptar el hecho de que usted nunca podría ser lo suficientemente bueno, que nunca podría guardar toda la Ley, que nunca podría vivir sin romper las reglas, y que verdaderamente necesita la Gracia de Dios. ¡Cuando llega al punto de aceptar y abrazar la Gracia, usted está listo para hacer morir el yo y vivir por Dios! ¿Ya ha llegado a ese punto? ¿O su orgullo lo mantiene en una relación con Dios basada en sus hechos?

 

Declaración de Fe: Padre, te doy gracias por enseñarme  acerca de Tu maravillosa, inmerecida y no-ganada Gracia. Entre más aprendo de Tu Gracia, más te amo y me doy cuenta de lo errado que en realidad estoy. Viví un tiempo concentrado en tratar de hacer todo correctamente para Tí. Hice lo mejor que pude para seguir Tus reglas. Hice mi mejor esfuerzo por guardar Tu Ley. Pero todos mis intentos fracasaron. He roto Tu Ley más veces de las que quisiera reconocer. Así que ahora, me doy por completo a Tí. Acepto el hecho de que nunca podría ser lo suficientemente bueno. Yo hago morir el yo y el esfuerzo propio. No voy a dejar que el orgullo me haga concentrarme en mí. Yo muero para MÍ y vivo mi vida, de ahora en adelante, concentrado en Tí. Procuro ser guiado por Tu Espíritu Santo diariamente. Tu Espiritu no me guiará al pecado, así que ya no debo estar concentrado en el pecado. Habrá ocasiones en las que voy a fallar en seguir Tu dirección y cuando pase eso habré pecado. En esos casos me arrepentiré rápidamente y me podré nuevamente bajo Tu liderazgo.  Pero mi vida ya no está enfocada en MÍ y mis esfuerzos. Está enfocada en Tí, en Tu dirección y en el propósito por el cual me trajiste al mundo.  Cuando te sigo, Tu Espíritu Santo me revela Tus planes y propósitos Celestiales, y Él me guía a HACER Tu voluntad. Él me guiará a HACER cosas que sé que no puedo hacer por mí mismo, pero es ahí donde entra Tu Gracia. Tu Gracia me da el poder para hacer lo que no podría hacer yo solo, y mientras me guías a hacer lo sobrenatural, yo veré como lo imposible se vuelve realidad en mi vida, porque no seré YO haciéndolo, sino TÚ, por Tu maravillosa Gracia. Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra Para Hoy! Póngala por Obra y Mejore.