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Nada Vale Más Que Tu Alma

(Lee Mateo 16:24-26)

Esta mañana continuamos nuestra serie, “La gracia que es simplemente increíble”, continuando nuestro mini-serie titulada, “El éxito basado en la Gracia (Prosperidad)”. Hemos estado estudiando la vida del Apóstol Pedro y nuestro estudio nos ha traído a este pasaje en Mateo 16:

 

Jesús dijo, “Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará.  ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida? ”

 

En nuestro mensaje anterior en esta serie nos enfocamos en la frase. “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará”. Hoy nos vamos a concentrar en la frase, “¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida?

¿Qué significa esto para ti hoy? Aquí tienes algunos puntos:

 

1.  La pregunta de Jesús, “¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida (el alma)?”, es muy importante. En este contexto, Jesús estaba hablando de hacer morir su yo y el egoísmo para encontrar su verdadera vida en Dios. Él estaba hablando de renunciar a la vida que a ti se te pudo ocurrir por la vida que Dios ya había planeado para ti. Su pregunta, entonces, me hace pensar en lo siguiente:

a) Ir en pos de una vida que a ti se te ocurrió en lugar de la vida que Dios quiere que tengas conlleva un gran costo: tu alma.

b) ¿Cuánto podría valer tu alma? ¿Sobre qué valdría la pena ir en pos como para perder tu alma?

c) Morir a uno mismo y entregarse a Dios es un asunto crítico. Tu alma está en juego.

d) Cuando tengas que tomar una decisión entre morir a ti mismo para poder vivir el plan de Dios para tu vida, o perseguir tus deseos egoístas, debes recordar que tu alma está en juego.

 

2.  Muchos pasan la vida buscando el dinero, la fama, influencia, etc. Algunos alcanzan sus objetivos y otros no. Pero incluso aquellos que han logrado lo que el mundo llamaría éxito, si no lo hicieron siguiendo el camino de Dios, verás que se tuvo que pagar un precio muy alto. Este es el precio: tu alma eterna.

 

3.  Jesús no estaba en contra de la riqueza terrenal, del poder o de la influencia. Jesús estaba sólo contra el pecado, el egoísmo y la auto-promoción.

 

4.  En lugar de ir en pos de “cosas”, Jesús nos enseña a buscar a Dios. Si buscamos a Dios y su propósito para nuestras vidas, nos encontraremos que “las cosas” nos van a buscar a nosotros (Mateo 6:33).

 

5.  Jesús no estimó renunciar a su vida como una pérdida. Lo vio como una ganancia, si eso significaba hacer lo que el Padre quería. Si queremos tener éxito en la vida, debemos aprender a ver el sacrificio de la manera como Jesús lo hizo.

 

6.  En Cristo, perder es ganar. La pérdida de cualquier deseo egoísta que te aleje del propósito de Dios para tu vida dará lugar a ganancias inconmensurables.

 

7.  Nada en este mundo vale tanto la pena como para perder tu alma. Entrégate a Dios y no sólo experimentarás riquezas eternas, sino que también podrás llegar a experimentar una vida increíble – la vida que fue planeada para ti desde antes de la fundación del mundo.

 

Declaración de Fe: Padre, Te doy gracias por enseñarme acerca de Tu gracia y de mi requerimiento de vivir por fe. Tú trazaste planes para mí desde antes de que comenzara el mundo. Así que el éxito, para mí, ha sido ya definido. No existe una medida de éxito fuera de su propósito. Todo lo que yo busco por mi cuenta, fuera de Tu propósito para mi vida, es una pérdida de tiempo, energía y esfuerzo. No sólo eso, sino que negarse a morir al pecado, al egoísmo y a la auto-promoción le han costado sus almas a muchas personas. Ese no será mi testimonio. Yo voluntariamente hago morir el yo. De todo corazón me entrego a Ti. Yo desecho la vida que se me ocurrió por la vida que Tú has planeado para mí. No hay nada en este mundo que valga la pena tanto como para perder mi alma. Yo me muero voluntariamente. Me someto intencionalmente. Voy en pos de un propósito. Y al renunciar a la búsqueda de esas “cosas”, yo declaro que esas “cosas” me van a perseguir. Todo lo que necesita para llevar a cabo mi misión divina ya es mío. Tú ya has planeado todo lo que debo tener. Ya me ha sido asignado. Mi éxito ha sido preplaneado Mi éxito, predeterminado, y ya preparado. Todo lo que tengo que hacer es morir a mí mismo y buscarte con todas mis fuerzas. Declaro que así lo hago. Voy a vivir cada segundo de cada día en la búsqueda de mi propósito divino. Y al hacerlo voy a vivir una vida increíble – ¡la vida que Tú soñaste para mí! Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.