0 Liked

Nadie Tomó la Vida a Jesús — ¡El LA DIO Por Ti!

(Lucas 23:46 RV) Entonces Jesús exclamó con fuerza: —¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu! –Y al decir esto, expiró.

 

Esta mañana continuamos nuestra mini-serie “Semana de la Pasión“. Hoy es el día que muchos llaman “Viernes Santo“. Este es el día que apartamos para recordar la muerte de Jesús en la cruz. El Domingo vamos a recordar Su resurrección. Pero no puede haber una resurrección sin muerte. Así que sobre la muerte es que vamos a hablar hoy.

 

Jesús hizo siete declaraciones estando en la cruz. Hoy nos vamos a centrar en el último de ellos. Varias de esas declaraciones cumplieron varias profecías. Este es otro recordatorio de que la muerte de Jesús fue previamente planeada, intencional y deliberadamente por completo. Esto nos habla de la Soberanía de Dios.

 

Jesús soportó los juicios sumarios, sufrió durante los 39 latigazos con un látigo de nueve tiras, y Él no contestó las agresiones cuando le pusieron una capucha en la cabeza y le dieron puñetazos en la cara en en varias ocasiones, diciéndole que adivinara quién le había golpeado. Jesús no dijo una palabra mientras se burlaban de Su deidad, poniendo una corona de espinas en Su cabeza. Jesús permaneció en silencio hasta que ya era hora de que hablara. Cuando habló, habló con un propósito.

 

Antes de llegar a lo que Jesús dijo, vamos a echar una última mirada dolorosa a este proceso. Después de que el cuerpo de Jesús fue golpeado, maltratado y gravemente herido, este fue clavado a una cruz. El agujero para la cruz ya estaba preparado. Pero Jesús estaba tendido sobre la cruz  ya que lo estaban clavando en ella. Jesús iba a tener que lidiar con el dolor asociado con el levantamiento de la cruz y luego dejarlo caer en el agujero.

 

Ponte al pie de la cruz por un momento. Imagínate que estás allí viendo que esto ocurre. A medida que levantan la cruz (con Jesús en ella), Su peso se está desplazando dolorosamente entre Su cuerpo superior e inferior. Jesús tiene que equilibrar un poco a sí mismo mientras la cruz entra al agujero. Los hombres llevan la cruz y luego la dejan caer en el agujero, haciendo que se sacudan los huesos de Jesús y disparando un fuerte dolor a través de todo Su cuerpo. Ahora que la cruz está en el agujero, Jesús intenta soportar el peso de su cuerpo con las piernas, pero la posición de sus pies clavados hace que sea casi imposible. Él trata de ponerse en pie con los brazos, pero sus manos clavadas hacen de este un dolor insoportable. Para colmo de males, Jesús está allí colgando entre dos ladrones. El único hombre que ha vivido en la tierra estaba siendo tratado como la escoria de la tierra.

 

Mientras esto sucede el diablo y sus diablillos infernales se regocijan. Ellos están teniendo una fiesta en el infieron pensando que tendrán su victoria más grande. Jesús ya había hecho seis declaraciones estando en la cruz; siendo el sexto que “Está hecho“. Dios es un Dios de orden a tal grado que hubo incluso orden en la muerte de Jesús. Dios creó la tierra y “terminó” Su obra de creación con el hombre en el sexto día. En el séptimo día Dios descansó. La sexta declaración de Jesús fue: “Está hecho“. Con esta séptima declaración Jesús se trasladaria de la cruz al reposo de Dios. Con eso que Jesús dijo: “Padre, en Tus manos encomiendo mi Espíritu“, y así, de esa forma,  entregó el Espíritu.

 

¿Qué es lo que esto significa para ti hoy? Podríamo seguir estudiando esto por varios días, pero voy a limitarme a sólo dos puntos.

 

1.  Nadie tomó la vida de Jesús.

a.  Nadie tomó la vida de Jesús, porque nadie tenía el poder para hacerlo. Él voluntariamente entregó Su vida por ti.

b.  Hasta el final, ‘hasta el último suspiro’, Jesús todavía tenía el poder para destruir a todos los que estaban tratando de destruirlo, pero se contuvo y soportó esa muerte horrible a causa de nuestro pecado.

c.  Jesús se enfrentó a la muerte en la cruz y durante todo el proceso, Dios siguió siendo Dios, Él todavía estaba en el trono, y todavía tenía TODO el poder. Recuerda eso la próxima vez que te enfrentes con un obstáculo.

d.  En este mundo tendrás aflicción, pero eso no niega el poder de Dios, sino que en realidad te da la oportunidad de echar mano del mismo. La gracia de Dios está a tu alcance, y si utilizas tu fe para acceder a Su gracia, podrás superar todo lo que se atraviese en el camino hacia tu objetivo.

e.  Al igual que a Jesús, Dios te ha equipado, permitido y capacitado para vivir una vida victoriosa en la tierra. ¡Así que no importa a lo que te enfrentes, nunca debes darte por vencido, amedrentarte o renunciar!

 

2.  El diablo perdió el día que Jesús entregó el Espíritu.

a.  El tonto diablo pensó que estaba destruyendo a Jesús, pero en realidad ayudó a darle a Jesús la victoria final. Cuando la primera gota de la sangre de Jesús golpeó el suelo se selló el destino de Satanás para siempre.

b.  La Biblia explica que si los príncipes de este mundo hubieran sabido lo que estaban haciendo, NUNCA habrían crucificado al Señor Jesús (1 Cor 2:8). Cuando pensaban que estaban ganando, en realidad estaban perdiendo. Y ese diablo sucio comete el mismo error en tu vida todo el tiempo. ¡Entre más te ataca, más fuerte te haces!

c.  Jesús descendió al infierno durante esas tres noches y tres días, y tomó las llaves del infierno y de la tumba con Él cuando ascendió para la resucitar. Jesús, al igual que José, pudo decir que el diablo lo hizo para el mal, pero que el Padre lo permitió para bien. ¿Y sabes qué? Tú puedes decir lo mismo. Si satanás fuera listo te dejaría en paz. ¡Así que no importa a lo que te estés enfrentando en esta mañana, tú lo puedes soportar, Dios confía en ti, y lo superarás!

 

Declaración de Fe:  Padre, ¡te doy gracias por Jesús esta mañana y cada mañana! Nunca dejaré de darte la alabanza por lo que Jesús hizo por mí. El voluntariamente soportó el dolor de la cruz. Mientras que el dolor se apoderaba de Su cuerpo, Jesús fue capaz de soportarlo, porque tenía su mirada puesta 2,000 años después y Él podía ver mi cara. Jesús murió en mi lugar y nunca lo olvidaré. Jesús tomó mi lugar en la cruz, por lo que ahora tomaré Su lugar en la tierra. Él sustituyó Su vida por la mía, por lo que ahora sustituyo mi vida por la Suya. Me convierto en el Jesús que la gente necesita ver, oír y conocer en la tierra. Yo oro por los enfermos, animo a los desalentados, levanto a los oprimidos, y yo voy en contra de los poderes de la oscuridad. Honraré hoy el sacrificio de Jesús y todos los días, al convertirme en un conducto de Su luz y Su amor en la tierra. ¡Como Jesús es, yo también, en este mundo! ¡Y nunca voy a permitir que un desafío, obstáculo o barrera haga que renuncie! ¡Si Jesús no se dio por vencido, entonces yo tampoco! Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.