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  • May 05, 2014
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¡No Hay Nada Allí!

Esta mañana continuaremos con nuestra serie, “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al proseguir dentro de nuestra miniserie, “El Propósito de la Cruz.” En nuestro último mensaje aprendimos cómo Jesús nos llevó de la Condenación a la Afirmación. Examinamos el pasaje de 2 Corintios 3:7-11. Vamos a seguir dentro de este pasaje.

El Apóstol Pablo dijo, “ Pues si lo que es instrumento de condenación estuvo rodeado de gloria, ¿no lo estará mucho más lo que es instrumento de salvación? En efecto, lo que fue glorioso ha dejado de serlo al quedar eclipsado por una gloria más excelsa. Porque si ya lo perecedero fue glorioso, mucho más glorioso será lo permanente.
Con una esperanza así, ¿no vamos a actuar con plena libertad? Pues no es nuestro caso el de Moisés, que se cubría el rostro con un velo para evitar que los israelitas contemplaran el apagarse de un resplandor perecedero. A pesar de todo, sus mentes siguen ofuscadas y el velo aquel, que sólo Cristo puede destruir, permanece sin descorrer hasta el día de hoy cuando leen las Escrituras de la antigua alianza. Hasta hoy, efectivamente, un velo nubla su mente siempre que leen a Moisés” (2 Cor 3:9-15 BLPH).

¿Qué significa esto para usted hoy? Algunas cosas.

1. El Nuevo Pacto es permanente. El Apóstol Pablo llamó al Viejo Pacto escrito en tablas de piedra, “perecedero,” y llamó al Nuevo Pacto, escrito en las tablas de nuestros corazones, un “gobierno que será permanente.”

2. Bajo el Nuevo Pacto, nada nos puede detener. Al hablar de la gloriosa naturaleza del Nuevo Pacto – la cual recibimos a través de Jesús, pagada con Su propia sangre, establecida para la eternidad – Pablo dijo, “Con una esperanza así, ¿no vamos a actuar con plena libertad?” Cuando usted piensa acerca de Jesús y lo que Él hizo por usted en la Cruz del Calvario, cuando piensa acerca de cómo Dios le levantó de los muertos con el poder de Su mano, y cuando piensa acerca del Nuevo Pacto que fue ratificado por medio de la sangre misma de Jesús y cuán glorioso esto es, usted debería emocionarse con una emoción divina que no se apaga. ¡Cuando vive con esa clase de emoción, nada lo puede detener!

3. Bajo el Nuevo Pacto, tenemos una Gloria que no desaparece. Pablo nos indica que Moisés usaba un velo sobre su cara, no necesariamente para cubrir la gloria, sino para ocultar el hecho de que esa gloria se había desvanecido. Pablo dijo que Moisés, “se cubría el rostro con un velo para evitar que los israelitas contemplaran el apagarse de un resplandor perecedero. A pesar de todo, sus mentes siguen ofuscadas y el velo aquel, que sólo Cristo puede destruir, permanece sin descorrer hasta el día de hoy.” No queda ningún poder en el Viejo Pacto. Pero bajo el Nuevo Pacto tenemos una gloria que no se acaba nunca, que nunca se desvanece, y que nunca será desechada.

4. El poder de Cristo Jesús exhibe la naturaleza sin poder del Viejo Pacto. Pablo dijo, “A pesar de todo, sus mentes siguen ofuscadas y el velo aquel, que sólo Cristo puede destruir, permanece sin descorrer hasta el día de hoy cuando leen las Escrituras de la antigua alianza. Hasta hoy, efectivamente, un velo nubla su mente siempre que leen a Moisés.” Muchas persona aun viven detrás del velo del Viejo Testamento y no pueden darse cuenta cuán falto de poder es. Es únicamente cuando predicamos a Cristo y Su crucifixión, y cuando el poder de Cristo es revelado en la tierra, que la gente puede ver por sí misma que no queda nada en el Viejo Pacto. Jesús vino para sacarnos de la naturaleza muerta de rutinas repetitivas y reglas frías. Jesús murió para darnos una relación poderosa, amorosa, próspera y personal con el Padre, a través del Hijo, mediante el poder del Espíritu.

Declaración de Fe: Padre, te doy las gracias por enseñarme acerca del Propósito de la Cruz. Entre más estudio la Ley que Tú estableciste a través de Moisés, más entiendo por qué Jesús tuvo que morir. Cuando Moisés recibió el Antiguo Pacto, Tú Ley escrita en tabletas de piedra, Moisés usaba un velo sobre su rostro. Al principio el velo era para cubrir la Gloria. Pero eventualmente la gloria se desvaneció y el velo era usado para que la gente no se diera cuenta que la gloria se había esfumado. Jesús vino, Él cumplió con la Ley, y estableció un Nuevo Pacto. Este nuevo y perpetuo Pacto fue ratificado mediante la propia sangre de Jesús. Yo estoy EN Cristo y Cristo está EN mí. Yo he Nacido de Nuevo y estoy bajo el Nuevo Pacto. Este Pacto durará por siempre. Bajo este Pacto yo recibo Tu gloria y esta gloria nunca se desvanecerá. Bajo este Pacto yo puedo recibir Tu poder y este poder nunca se acabará. Bajo este Pacto yo puedo alcanzarte a Tí Padre, y mi conexión contigo me permite, me capacita, me llena de poder y me da qué hacer en este mundo. No hay algo a lo que Tú me guíes y que yo no pueda hacer, porque tengo Tu gloria y Tu poder, por Tu gracia, gracias a Jesús. Yo comienzo este día determinado a tener un impacto celestial en cada reunión, conversación y actividad en la que esté presente. Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.