0 Liked

Nuestro Dios Cura Fiebres

Cuando Jesús entró en casa de Pedro, vio a la suegra de este en cama, con fiebre. Le tocó la mano y la fiebre se le quitó; luego ella se levantó y comenzó a servirle.

(Mateo 8:14,15 NVI)

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús“. Hoy estudiaremos la curación de la suegra de Pedro. Este relato casi no se menciona desde el púlpito y parece ser eclipsado por las muchas de las grandes obras que Jesús realizó en la tierra. Pero creo que, no obstante, es notable. Después de que Jesús habló una palabra de sanidad para el siervo del Centurión Romano, viajó con los discípulos a la casa de Pedro. Cuando llegaron, Jesús vio a la madre de la esposa de Pedro acostada en la cama con fiebre. Me alegro de que este relato esté en la Biblia, porque muchos creyentes sólo piensan en la curación cuando se trata de enfermedades terminales, como el cáncer. Pero Dios está igualmente interesado en quitar un dolor de cabeza o una fiebre, y en sanar el cáncer. Cualquier cosa que te impida andar en lo mejor que Él tiene para ti es un obstáculo, y el poder de Dios puede ser manifestado para tratar con cualquier problema.

 

El deseo de Dios es que obtengamos el máximo de nuestro potencial durante el breve lapso en el que vivimos en la tierra. Cualquier cosa que nos impida hacerlo es contraria a la voluntad de Dios. Cuando Jesús vio a la suegra de Pedro con fiebre, no la pasó por alto ni la ignoró. Jesús se ocupa inmediatamente de ella. Él no lo hizo porque Pedro se lo pidiera. No porque la suegra de Pedro implorara una oración. Jesús lo hizo simplemente por la compasión de Su carácter. Jesús se acercó y le tocó la mano. Ella no podía ir hacia Él, así que Él se acercó a ella. Jesús la encontró en su hora y lugar de necesidad.

 

La fiebre salió del cuerpo de ella tan pronto como la mano de Jesús tocó su piel. Ella ahora había recuperado su salud y era completamente capaz de operar en lo mejor de Dios para su vida. ¿Entonces que hizo ella? ¿Se levantó y corrió a la iglesia? No. ¿Fue a su sala de oración y tuvo un servicio de adoración? No. ¿Cayó de rodillas y lloró lágrimas de alegría a los pies de Jesús? No. Ella se levantó y atendió a sus invitados. Volvió a hacer lo que hubiera estado haciendo, si la fiebre no hubiera aquejado su cuerpo. Ella regresó a su propósito. Volvió a su tarea. Una vez que fue capaz de “hacer” algo, volvió a “hacerlo”. Todos podemos aprender de esta mujer.

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Aquí tienes algunos puntos.

 

  1. Tú estás en este planeta para cumplir con los planes que Dios ideó para ti desde antes de que el mundo comenzara. Cualquier cosa que te impida caminar en el mejor de Dios es un obstáculo que puede ser removido por el poder de Dios.

 

  1. Nuestro Dios está igualmente interesado en quitar un dolor de cabeza, una fiebre, o cualquier otro obstáculo. Por lo tanto, está bien orar por cualquier cosa que esté manteniéndote alejado de Dios. No hay nada demasiado grande o demasiado pequeña para Dios.

 

  1. No pienses nunca que tu “problema” es demasiado pequeño o insignificante para llevarlo delante del Señor en oración. Si algo te está manteniendo alejado de Dios, ese es un asunto que a Dios le preocupa.

 

  1. No fuiste salvo para sentarte, tú fuiste salvo para servir. Dios te salvó y te llenó de Su Espíritu, para que pudieras cumplir con tu propósito divino. La salvación no es tu destino, es simplemente tu punto de partida. Darle tu vida a Jesús no es el final del camino. Es el comienzo de un viaje que te llevará a tu destino divino.

 

  1. Dios nos quiere curados, sanos, bendecidos y prósperos, para que podamos servirle haciendo una diferencia en este mundo.

 

  1. Al igual que la suegra de Pedro, estás llamado a hacer todo aquello con lo que Dios te ha bendecido. No te quedes quieto con tus habilidades. Si tienes la voluntad, Dios te dará el poder y la fuerza para aprovechar al máximo los días que tienes en la tierra.

 

* Preguntas para concluir: ¿Estás haciendo todo aquello a lo que has sido llamado y puedes hacer? ¿Estás aprovechando tu tiempo en este planeta? Si no es así, es hora de hacer algunos cambios.

 

Declaración de Fe:  Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. Espero ver Tu poder manifestándose en mi vida como nunca antes. Admito que han habido veces en mi vida cuando me quedé quieto con mis dones. Pero esos días han terminado. Me has salvado para servir y no para quedarme sentado. Estoy comprometido a aprovechar al máximo el tiempo que me has dado en este planeta. Estoy tan comprometido que traigo todo obstáculo a Tus pies. Nada es demasiado grande ni demasiado pequeño para Ti. Todo lo que me aleja de mi propósito, es algo que creo poder superar por Tu poder. Viviendo de esta manera, maximizaré mi propósito y mi potencial mientras esté en la tierra de los vivos. ¡Y traeré gloria a Tu Nombre! Declaro esto por  fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!