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Nunca Te Avergüences de Jesús

(Lee Mateo 10: 32-33)

 

Esta mañana continuamos nuestra serie, “La gracia que es simplemente increíble”, continuando nuestro mini-serie titulada, “El éxito basado en la Gracia (Prosperidad)”. Hemos estado estudiando la vida del Apóstol Pedro y nuestro estudio nos ha traído al Capítulo 10 de Mateo. Hoy vamos a concentrarnos en los versículos 32 y 33.

 

Cuando Jesús envió a Sus discípulos a llevar a cabo su ministerio, Él sabía que se enfrentarían a una fuerte oposición, al igual que Él lo hacía, pero Él esperaba que se sobrepusieran a esa oposición. Jesús esperaba que sus discípulos le representaran y compartieran el mensaje del Evangelio a pesar de la hostilidad hacia él. Jesús era tan fuerte en su creencia de que Sus discípulos no debían ceder ante la presión que les dijo: “A cualquiera que me reconozca delante de los demás, yo también lo reconoceré delante de mi Padre que está en el cielo. Pero a cualquiera que me desconozca delante de los demás, yo también lo desconoceré delante de mi Padre que está en el cielo.” Esa fue una declaración muy fuerte, y es algo que sin duda debemos considerar hoy.

 

¿Qué significa esto para ti hoy? Vamos a comenzar.

 

 

1.  Lo que Jesús predicaba no era popular. Se enfrentaba diariamente a una gran oposición, especialmente de la élite religiosa. Así que cuando Jesús envió a Sus discípulos a predicar el mismo evangelio que Él predicaba, y para ministrar el poder de Dios como Él lo hacía, sabía que se enfrentarían a una gran oposición. Pero Él esperaba que ellos declararan su lealtad a Él y al Padre a pesar de ello. ¿Y sabes qué? Jesús espera lo mismo de nosotros hoy en día.

 

2.  Vivimos en una sociedad donde el tejido moral se cae a pedazos y la brújula de la moral ha enloquecido. La presión está sobre los seguidores de Jesús para que acepten las costumbres del mundo y para ser “políticamente correcto”. Cuando sientas presión, recuerda las palabras de Jesús. Él dijo: “A cualquiera que me reconozca delante de los demás, yo también lo reconoceré delante de mi Padre que está en el cielo. Pero a cualquiera que me desconozca delante de los demás, yo también lo desconoceré delante de mi Padre que está en el cielo.

 

3.  Dios quiere que prosperes, quiere que tengas éxito en el trabajo, en casa, y en todas las áreas de tu vida. Pero a medida que buscas el éxito en la vida, que no se te olvide que nunca lo encontrarás fuera de Jesús. Si pierdes a Jesús en la búsqueda del éxito, entonces lo habrás perdido todo.

 

4.  El verdadero éxito se encuentra en tu relación con Cristo y para que ésta se fortalezca, debes estar dispuesto a representarlo diariamente.

 

5.  Nunca niegues al Cristo que te salvó. Nunca niegues al Dios que te cambió. ¡Mantente firme por Dios y Él estará firme por ti!

 

6.  Si permites que la presión del mundo haga que niegues a Jesús, es posible que disfrutes de la aceptación terrenal por un momento, pero a la larga, tu vida se vendrá abajo.

 

7.  Nunca te avergüences del Dios que te salvó y te libró de las llamas. Puede que el nombre “Jesús” no sea popular hoy en día, pero ganar un concurso de popularidad no te va a ayudar cuando estés de pie delante de Dios rindiendo cuentas de tu vida.

 

 

Declaración de Fe: Padre, Te doy gracias por enseñarme acerca de Tu gracia y de mi requerimiento de vivir por fe. Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación. No me avergüenzo de mi relación contigo. No me avergüenzo de lo que creo. Creo en Ti, creo en Tu Palabra (incluso cuando no es popular), y yo vivo bajo Tus estándares. Me niego a permitir que la presión de este mundo me lleve a llamar bueno a lo malo. Yo no me inclino ante eso. No cedo bajo la presión. Estoy a favor de Ti y Tú estás firme por mí. Yo soy un hijo del Dios Altísimo. Soy un seguidor de Jesús. Creo en la Biblia. Yo vivo de toda Palabra que sale de Tu boca. Y no me avergüenzo de decirlo, de creerlo, de vivirlo, o de personificarlo. Padre, yo nunca te negará y sé que nunca me negarás a mí. Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.