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Orar Estando de Acuerdo con el Cielo

En esta mañana continuaremos con nuestra nueva serie, “Maximizando 2015 por la GRAN GRACIA de Dios” al enseñar acerca de la oración. Aunque orar puede ser gratificante, también puede resultar frustrante cuando sientes que tus oraciones no producen resultados. El Padre quiere que oremos, pero Él no se ha comprometido a darnos lo que sea que le pidamos, o lo que sea que se nos ocurra. El Padre se ha comprometido a darnos lo que le pidamos y que se ajuste a Su voluntad. La gracia de Dios es el aspecto clave de esto. Voy a explicar esto en esta lección.

Al enseñar acerca de Ponerse de Acuerdo para Orar, el Señor Jesús dijo que nosotros, como humanos, tenemos la autoridad de atar (o impedir) que sucedan cosas y de desatar (o permitir) que sucedan cosas aquí en la tierra. Jesús dijo esto en Mateo 16 y 18. La traducción tradicional Reina Valera 60 de estos versículos puede causar un poco de confusión. La RV60 de Mateo 16:19 dice, “ Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.” La misma versión de Mateo 18:18 dice, “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.” Si lo lee así nada más, sin tomar en cuenta el contexto, pareciera que dice que el cielo responderá a lo que sea que le digamos en oración o de otra manera. Pero tú y yo sabemos que ese no es el caso. Tú has orado por muchas cosas a las que el cielo no respondió. Así que vamos a tratar de entender.

La traducción Amplificada de Mateo 18:18 dice: “En verdad te digo, que lo que tú prohibas y declares como impropio e ilegal en la tierra debe ser lo que está prohibido en el cielo, y que lo que tu permitas y declares como propio y legal en la tierra debe ser lo que está permitido en el cielo.” Esta traducción nos arroja más luz sobre lo que el Señor Jesús estaba enseñando. ¡Jesús no le estaba poniendo presión al cielo para responder de acuerdo a nuestra voluntad, sino que nos ponía presión a nosotros para que aprendiéramos cuál es la voluntad del cielo y que oráramos por eso! No podemos forzar a Dios para que haga algo contra Su voluntad. ¡De hecho, no podemos forzar a Dios a que haga nada! Debemos aprender cuál es la forma en la que Dios hace las cosas para que podamos pedir cosas que se ajusten a Su voluntad. Jesús continuó diciendo, “De nuevo te digo, si dos de ustedes aquí en la tierra se ponen de acuerdo (harmonizan juntos, hacen un sinfonía juntos) acerca de lo que sea [en algo y en todo] que pidan, será hecho para ellos por Mi Padre en el cielo. Porque donde sea que dos o tres se reunen (se juntan como Mis seguidores) en (dentro) Mi nombre, entonces YO ESTOY en medio de ellos” (vea los versículos 18-20 AMP). En el contexto, cuando Jesús dijo que el cielo responderá a lo que le pidamos, Él quiso decir que será cuando pidamos cosas que están de acuerdo con los planes y propósitos del Reino de Dios.

¿Qué es lo que esto significa para ti hoy? Aquí tienes algunos puntos:

1.  Orar no se trata de decirle a Dios lo qué hacer. Tú no puedes ordenarle nada a Dios. Él no es tu siervo, sino al contrario.

2.  Orar se trata de someterse y rendirse, reconociendo que hay un Dios y que no eres Tú, y luego venir a Dios para alcanzar Su gracia.

3.  Cuando comprendes que Dios ya trazó planes para ti desde antes que el mundo comenzara, y que Él hizo esos planes completamente por Su gracia, entonces comprendes la importancia de buscar a Dios en relación a lo que debemos orar. Juan dijo, “Confiamos en Dios, pues sabemos que él nos oye, si le pedimos algo que a él le agrada.  Y así como sabemos que él oye nuestras oraciones, también sabemos que ya nos ha dado lo que le hemos pedido.” (1 Jn 5:14, 15 TLA)

4.  Orar desde la posición de la gracia significa orar desde la misma perspectiva y voluntad de Dios.

5.  Las oraciones basadas en la gracia alcanzan lo el poder sobrenatural para que la voluntad de Dios sea hecha en la tierra, así como en el cielo.

6.  Cuando comprendes la autoridad divina que Dios te ha dado aquí en el dominio terrenal, puedes apreciar y respetar la responsabilidad que tienes de atar (impedir) o desatar (permitir).

7.  Cuando cosas que no te gustan suceden en tu vida, debes preguntarte “¿He orado sobre esto?” “¿Ya he pedido que Dios se involucre?”

8.  Tú tienes la responsabilidad de permitir e impedir que pasen muchas cosas con tus oraciones. ¡La voluntad de Dios respalda aquello por lo que oras y que se ajusta a Su voluntad!

9.  Cosas poderosas suceden cundo dos (o más) creyentes se juntan, puestos de acuerdo, y oran por la voluntad de Dios.

10.  El cielo contesta cuando los creyentes en la tierra hacen peticiones válidas. ¡Deja de aceptar todo lo que sucede e involucra al cielo en tu vida a través de la oración basada en la fe!

Declaración de Fe: Padre, Te doy las gracias por Tu Gran Gracia hacia mí. También Te doy las gracias por enseñarme acerca de la oración. Ahora veo por qué muchas de mis oraciones anteriores no fueron contestadas. Yo pedí y no recibí, porque como dijo Santiago, pedí de forma equivocada, orando por todo lo que quería, en lugar de orar por aquellas cosas que Tú ya me has dado por Tu gracia. Yo dejaré de hacer oraciones egoistas y cederé mi voluntad a la Tuya. Yo muero a mi mismo. Me rindo a Ti. Me pierdo en Ti al punto en el que Tu voluntad se vuelve mi voluntad. Cuando llegue a ese punto podré orar por lo que yo quiera, porque lo que quiera será lo que Tú quieres para mí. Y cuando ore de esta forma —de acuerdo con Tu voluntad para mi vida —el cielo contestará, porque estaré alcanzando aquello que ya me ha sido dado en abundancia por Tu gracia. Así que soy guiado por Tu Espíritu en relación a lo que debemos orar. Yo comprendo mi responsabilidad de atar y desatar, de impedir y de permitir, y cumpliré con mi responsabilidad en lo sucesivo. Ya no solo aceptaré simplemente todo lo que pasa. No, yo buscaré Tu rostro, discerniré Tu voluntad, y oraré por Tu voluntad con autoridad. Declararé que Tu Reino ha venido y que Tu voluntad sea hecha, en la tierra, así como es hecha en el cielo. Lo que no sea legal en el cielo, no será legal en la tierra para mí y mi familia. Lo que no esté permitido en el cielo, me niego a permitirlo en mi vida o en la vida de los miembros de mi familia. ¡Y cualquier cosa que Tú hagas con libertad en el cielo, yo oraré para que pueda ser hecho en abundancia en la tierra, a través de mí, para Tu gloria! Yo declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.