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Pensando Como Dios

(Lee Mateo 15)

 

 

Esta mañana continuamos nuestra serie, “La gracia que es simplemente Maravillosa”, continuando nuestro mini-serie titulada, “El éxito basado en la Gracia (Prosperidad)”. Hemos estado estudiando la vida del Apóstol Pedro y nuestro estudio nos trajo al Capítulo 15 de Mateo. En este capítulo Pedro le pidió al Señor Jesús que le explicara algo que había dicho. Jesús le explicó, “Pero las palabras que ustedes dicen provienen del corazón… Pues del corazón salen los malos pensamientos.” Es por eso que Pablo dijo, Dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar.” (Romanos 12:2). Durante más de una semana hemos estado viendo los mensajes centrados en cambiar tu forma de pensar. El mensaje de hoy será el último que gire alrededor de este tema. En este mensaje voy a hablar acerca del concepto general de la renovación de la mente.

 

¿Qué significa esto para ti hoy? Aquí tienes algunos puntos:

 

1.  Tú no vienes a Dios con una cuenta blanco. Cuando vienes a Dios lo haces con cierta mentalidad. En el día en el que Naciste de Nuevo tu mente ya estaba programada y tenía una forma de pensar determinada. Lo más probable es que tu forma de pensar en relación con Dios no fuera propicia para vivir la vida que Él quiere para ti. Eso te puso en una posición en la que necesitabas un cambio.

 

2.  Tu mente no fue cambiada. El día en que Naciste de Nuevo tu espíritu fue hecho a nuevo, pero tu alma – que está compuesta por tu mente (tu forma de pensar), tus emociones (lo que sientes) y tu voluntad (la forma en la que tomas decisiones) – sigue siendo la misma . Has recibido un espíritu nuevo, pero todavía se necesita una mente nueva.

 

3.  El aprendizaje y el desaprendizaje. Algunas cosas las debes aprender, ya que son completamente nuevas para ti al momento de Nacer de Nuevo. Sin embargo, otras cosas tienes que desaprenderlas, porque ya te las habían enseñado, pero la enseñanza que recibiste no se alineaban con la Palabra de Dios, Su voluntad o Sus métodos. Así que para que puedas ser verdaderamente reprogramado también debes estar desprogramado.

 

4.  Si no cambias tu forma de pensar, tú no vas a cambiar. Puedes haber Nacido de Nuevo y aún tener al mismo Dios viviendo dentro de ti, y todavía vivir una vida derrotada. Si no cambias tu forma de pensar para alinearse con Dios nunca experimentarás consistentemente lo mejor de Él. Debes pensar alinearse con el pensamiento de Dios, a fin de fluir en los ritmos no forzados de la gracia.

 

5.  Cierra la brecha. Cuando vienes a Dios siempre hay un espacio (distancia) entre la forma en que te ves a ti mismo y tu futuro, y la forma en que Dios ya ha planeado. La renovación de tu mente cierra la brecha y te ayuda a estar alineado con la asignación divina de Dios.

 

6.  No tengas miedo de perder nada. Algunos creyentes se resisten a renunciar a lo que Dios les está llevando a renunciar, porque tienen miedo de perder algo. Mira, si Dios te está llevando a dejar algo, entonces debes querer dejarlo ir. Tú no quieres algo que Dios no quiere que tengas, y cualquier cosa a la que renuncies se convertirá en una semilla. ¡Dios nunca estará en deuda contigo! Él se asegurará de que tu cosecha sea mucho mayor que la semilla que sembraste.

 

7.  Renueva tu mente para aceptar verdaderamente la gracia de Dios. Antes de venir a Dios probablemente pensabas que tenías que trabajar duro por todo lo que ibas a conseguir en la vida y que tenías que hacer la mayor parte por tu cuenta. Aunque todavía tienes que trabajar duro, porque Dios no bendice la gente perezosa, el mensaje de la Gracia te enseña que NO hay que hacer todo por tu cuenta. En realidad, no puedes hacer lo que Dios te ha llamado a hacer sin Él. Entre más renueves tu mente al morir a tu yo, Dios podrá fluir más a través de ti, y estarás más cerca de convertirte en el hombre/mujer que Dios te ha llamado a ser. No porque te lo hayas ganado, sino tan sólo por la gracia de Dios.

 

8.  Acepta la gracia de Dios y vive por fe. Tú no vas a experimentar lo que no esperas. El Señor tiene un sueño para tu vida y Él lo ideó desde antes de la fundación del mundo por su inmerecida gracia. Ahora bien, para que puedas experimentar plenamente el sueño de Dios primero debes aceptarlo. El sueño no se hará realidad con la parte humana tratando, sino más bien con la muerte de esa parte humana. Entre más se muere al yo (que requiere renovación de la mente), más te encontrarás soñando los sueños que Dios ha diseñado para ti, vas a tener sueños del tamaño de Dios y esperarás que esos sueños se hagan realidad. No por tu poder, sino por la gracia de Dios.

 

Declaración de Fe: Padre, Te doy gracias por enseñarme acerca de Tu gracia y de mi requerimiento de vivir por fe. Tú me amas con un amor eterno. Tú has hecho planes para mí desde antes de la fundación del mundo. Tú planeas darme lo mejor de Ti por Tu gracia. Sin embargo, necesitas que renueve mi mente. Cuando Nací de Nuevo mi espíritu se hizo nuevo, pero mi mente no. Mi mente debe cambiar para pensar como Tú, para que pueda llegar a ser la persona que me has llamado a ser. Por la fe, declaro que me someto al proceso de renovación de la mente. Me veo en la forma como Tú me ves. Yo libremente acepto todo lo que quieres hacer en mi vida por gracia. Yo muero a mí mismo para que puedas vivir libremente a través de mí. Y entre más lo hago, más me bendices para soñar los sueños acordes a Ti. Acepto los sueños que plantas en mi corazón por la gracia y yo los busco por fe. Al hacer esto mi testimonio es: Yo soy quien Tú dices que soy, yo puedo hacer lo que dices que puedo hacer, y haré todo lo que me has destinado a lograr en esta tierra antes de morir. No porque yo sea tan bueno, sino porque Tú sí lo eres. No porque yo sea digno, sino por Tu gracia. Yo creo en mi Dios y por eso puedo fluir con Sus ritmos no forzados de la gracia. Declaro esto por fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!