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Practicando lo Sobrenatural – Un Testimonio Personal

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús.”  En nuestro último mensaje estudiamos el pasaje de Lucas 4:1-36, y nos enfocamos en la historia de Jesús liberando a un hombre poseído por un demonio en una sinagoga en Capernaum. En ese mensaje hablé del deseo de Dios de que estemos siembre abiertos a Él en todos los sentidos, para que Él pueda operar libremente en, con y por medio de nuestras vidas. También te dije que no debemos tener miedo de fallar. Como cualquier otra cosa, escuchar de Dios y ser usado por Él en la tierra, requiere práctica. Hoy voy a compartir algunas historias personales para ilustrar esta idea.

 

Hace muchos años, cuando era apenas un joven predicador, recuerdo estar en una tienda Walmart en Evans, Georgia. Mientras caminaba por la tienda, me fijé en una mujer en particular. El Espíritu Santo me dijo – y no me refiero a una voz audible, sino más bien como un “conocimiento interno” – que caminara hacia ella y simplemente le dijera, “Dios te ama.” Yo me negué a hacerlo. Yo no conocía a esa señora, no me sentía cómodo haciéndolo, y con toda honestidad, tenía miedo de cómo lo tomaría ella. Pero el Señor fue persistente. Lo oí decir, una y otra vez que fuera y simplemente le diera ese mensaje. Después de negarme repetidamente, un hombre se acercó a la señora, justo en frente de mí, y dijo: “Discúlpeme Señora. Normalmente no hago cosas como esta. Pero el Señor quiere que usted sepa que Él le ama.” La mujer comenzó a llorar, allí mismo en Walmart, en la sección de ropa para mujer, y ella glorificó a Dios. Me sentí muy pequeño. El Señor entonces me dijo que la bendición asociada con dar ese mensaje, una bendición reservada para mí, le fue dada a ese hombre. Alguien más recibió mi bendición, porque yo fui desobediente y timorato.

 

Un par de semanas después yo estaba en la iglesia, predicando un mensaje. Hacia el final del mensaje, el Señor llamó mi atención hacia una mujer que estaba sentada tres filas atrás, en el pasillo central. Yo no la conocía, pero mi atención se mantenía puesta en ella. Y luego sucedió de nuevo. Oí al Espíritu Santo (una vez más, no audiblemente) decir: “Dile que he oído sus oraciones y que el asunto que está teniendo con su hija está arreglado“. Yo estaba en el escenario predicando mi mensaje y escuché claramente al Espíritu Santo. Sin embargo, lo que pasaba por mi mente eran pensamientos como: “¿Y si esta señora no tiene una hija? ¿Y si me mira como si estuviera loco? Voy a parecer un estúpido, aquí en el escenario, delante de cientos de personas.” El Espíritu Santo fue persistente de nuevo, repetidamente diciéndome que se lo dijera, y yo fui persistente de nuevo en mi desobediencia. Me negué a decirlo, porque no quería quedar en ridículo. Estaba más preocupado por mí y por mi reputación, que por Dios y Su deseo de ministrar a Su hija. Entonces, cuando mi mensaje terminó, le di el micrófono a mi Pastor, en ese entonces, el Obispo Richard Peoples. El Obispo Peoples se volvió de inmediato, miró a la dama, y le ​​dijo: “Hija, el Señor quiere que sepas que Él ha escuchado tus oraciones concernientes a tu hija. Él te ha oído y Él ya se ha encargado de esa situación.” La señora comenzó a llorar y a glorificar el nombre de Dios. Ella recibió la respuesta que estaba esperando. Pero una vez más yo me sentí terrible. Y una vez más, el Señor me dijo que tuvo que encontrar a alguien más para hacer lo que me había asignado a mí.

 

La última historia que te contaré es algo que escuché de un prominente Pastor. No voy a mencionar su nombre, porque nunca le he preguntado si puedo compartir su historia. Pero en 2001, yo estaba en una conferencia de Pastores y Líderes en Dallas, Texas. El Pastor al que me refiero dirige una congregación de unos 20,000 miembros. Él estaba enseñando en una clase más personal, y después de aprender muchas cosas de este hombre de Dios, de alguna manera la conversación llegó al tema de escuchar a Dios y ser honesto cuando “te equivocas“. Él nos contó una historia de cómo la madrina de su hija tenía cáncer. Había estado fuera de la iglesia por meses, debido a su enfermedad, y estaba al borde de la muerte. Un domingo llegó a la iglesia y la gente se alegró de verla. Después de que el pastor terminó su mensaje, el espíritu en la iglesia era alto y el poder de Dios estaba presente. El Pastor miró a la madrina de su hija, él pensó que estaba escuchando de Dios, y dijo: “Así ha dicho el Señor … ¡VIVIRÁN Y NO MORIRÁN y declararán las obras del Señor!” ¡Él dijo esto desde el púlpito, frente a miles de personas, y la iglesia se volvió loca! ¡La mujer comenzó a llorar, la gente empezó a bailar y a adorar, y su pequeña hija estaba emocionada! Dos días más tarde, la mujer murió. Su hija se acercó a él y le dijo: “Papá, ¿quién mintió? ¿Fuiste tú o Dios? “A lo que él respondió: “Cariño, Dios no mintió y papá tampoco. La verdad es que papá se equivocó. Papá cometió un error. Pensé que había oído a Dios, pero no lo hice.” Entonces tuvo que mantener el valor para decir lo que creía que Dios estaba diciendo, la siguiente vez que Dios le hablara, aunque se hubiera equivocado antes.

 

¿Qué significa esto para ti hoy? Aquí tienes algunos puntos:

 

1.  Durante mucho tiempo he orado por cientos o miles de personas en el altar. No puedo contar el número de veces que el Señor me ha dado una “Palabra” para compartir con ellos en ese momento. He tenido que aprender a decir lo que creo que Dios me está diciendo, sin ninguna consideración hacia mí. En ese momento, no se trata de mí. Se trata de Dios y de lo que Él quiere hacer. Cuando tengo razón, Dios recibe la gloria. Si alguna vez me equivoco, yo asumo la culpa. Pero me niego a retener algo que creo que Dios quiere compartir con alguien, sólo porque me preocupa estar equivocado y cómo eso podría dañar mi reputación.

 

2.  Dios usa a los humanos para ministrar a otros humanos. Este proceso no es perfecto, porque los humanos no somos perfectos. A medida que aprendas a escuchar a Dios y a discernir apropiadamente Su voz, cometerás errores, pero eso es parte del proceso de aprendizaje. Dios no va a echarte en cara esos errores. Él prefiere que trates de darle a la bola y abaniques, a que ni siquiera lo intentes.

 

3.  Tú nunca fallarás en algo que ni siquiera te atreves a intentar. Pero no intentarlo significa que fallaste antes de comenzar.

 

4.  Dios te ha llamado a vivir una vida sobrenatural. Él quiere que veas lo invisible e intentes lo imposible. Si tienes la fe para intentar lo sobrenatural, entonces lo más probable es que “te equivoques” de vez en cuando. Puede que cometas errores. Pero eso está bien. Todo es parte del proceso de convertirse en el hombre/mujer que se Él te ha llamado a ser.

 

5.  Dominar cualquier cosa en este mundo requiere práctica. Escuchar de Dios y operar en lo sobrenatural no es diferente. Practica hacer lo que crees que Dios te está dirigiendo a que hagas. Practica diciendo lo que creas que Dios te está diciendo que digas. Entre más practiques, más mejorarás en ese aspecto, y más cerca estarás de vivir la vida para la que Dios te trajo al mundo.

 

Declaración de Fe:  Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. Este año aprendo a discernir Tu voz con claridad. Yo soy Tu oveja. Oigo Tu voz y jamás seguiré la voz de un extraño. Yo digo lo que sea que creo que me estás llevando a decir. Hago lo que yo creo que me estás llevando a hacer. Camino y vivo por fe. Intento ver, por Tu Espíritu, lo invisible. Intento hacer, por Tu Espíritu, lo imposible. Cuando tengo razón, Tú obtienes toda la gloria. Cuando estoy equivocado, yo asumo la culpa y aprendo de ella. Pero me niego a perder lo sobrenatural por miedo al fracaso. ¡Practico vivir una vida sobrenatural y entre más lo hago, más lo consigo, y más cerca estaré de convertirme en la persona que Tú quieres que sea! Declaro esto por la fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!