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  • December 03, 2013
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Razones para estar Agradecido

Esta mañana continuamos con nuestra serie “Gracia que es Simplemente Maravillosa.” Llevamos ya 15 meses en esta serie y he estado trabajando para que entremos al capítulo 5 del libro de Romanos, pero ya que la semana pasada celebramos el Día de Acción de Gracias en los Estados Unidos, vamos hacer algo un poco diferente. Hablemos de la Gracia desde una perspectiva de ser agradecidos. Echaré un vistazo a algunas de las cosas que hemos visto y las explicaremos desde una perspectiva de “Acción de Gracias.”

 

Cuando pienso en los milagros que hizo el Señor Jesús no puedo dejar de pensar en la Gracia. Cuando aquella mujer con flujo de sangre en posición de “encendido” todo el tiempo, y la Ley mandaba que ella debía permanecer alejada de todo el mundo, Jesús se preocupó más por la mujer y su dolor, que por las reglas que decían que Él no podía tocarla  a ella y ella no podía tocarlo a Él. Cuando los Fariseos estaban a la espera para saber si Jesús haría algún milagro el Día de Reposo, Él se preocupó más por un hombre cuya mano estaba seca, que por los Fariseos que lo habían acosado en el Templo para ver si lo podían prender en algún error.  Cuando la vida de una mujer había dado un vuelco total, habiendo perdido a su esposo y luego a su hijo, Jesús se preocupó más por la viuda de Naín que por las reglas que decían que Él no podía estar en contacto con nada muerto.  Cuando Jesús vio una mujer que había estado encorvada por 18 años, pero que fielmente venía al Templo a adorar, Él se preocupó más por la mujer y su dolor, que porque fuera sábado y los Fariseos no quisieran ver milagros en su día de adoración.  El punto es que Jesús se procupó entonces y se sigue preocupando hoy. Espero que ya haya captado en esta Serie que Dios se interesa por usted más de lo que usted pudiera llegar a comprender. El Padre le ama con un amor constante, firme e incansable.

 

Aquel hombre con la mano seca estaba en lo suyo, adorando, amando a Dios, cuando el descubrimiento de parte de Dios le llegó de una manera inesperada y bella. La viuda de Naín estaba caminaba detrás del ataúd de su hijo muerto, con lágrimas rodando por sus mejillas, cuando Jesús interrumpió el cortejo fúnebre el tiempo suficiente para resucitar de la muerte al hijo de ella y con eso su esperanza. Aquella mujer encorvada se encontraba adorando a Dios, como lo había hecho por años, cuando de repente, un hombre al que ella no conocía habló de salvación para su cuerpo de una forma que ella pudo sentir de inmediato. El hallazgo de parte de Dios le llegó en el momento menos esperado. Ninguna de estas personas evidenciaron fe. Ellos no hablaban con palabras “llenas de fe.” De hecho, ni siquiera decían algo. Esas personas seguían su vida cotidiana, batallando con sus problemas lo mejor que podían, cuando el cielo, la esperanza, y la salud llegaron a sus vidas. Lo que ellos recibieron fue inmerecido, inesperado, no-ganado, y casi increíble. Fue la Gracia. No cualquier gracia, sino que esta fue la Gracia de Dios, y, en efecto, ¡es maravillosa!

 

¿Qué quiere decir esto para usted hoy? La respuesta apropiada al recibir la Gracia de Dios es doble.

 

1.  Usted debe agradecerle a Dios por darle aquello que usted no mereció. Dios le alcanzó. Él le estuvo buscando. Él envió personas para que le hablaran a usted. Él le buscó a usted aun cuando usted no tenía nada que ver con Él, y Su búsqueda fue incansable. Dios nunca se dio por vencido con usted, y aun ahora, Él le da consistentemente aquello que usted no se merece. ¡Asegúrese de darle las gracias! Dios ha sido mucho más bondadoso de lo que usted se merecía. Por lo tanto, ¡dar gracias debería estar diariamente en sus labios!

 

2.  Usted, a la vez, debería hacerle llegar la Gracia a otros. No menosprecie a otros porque usted piensa que no viven bajo sus estándares. Deles amor y extienda la Gracia a ellos. No espere a que otros tomen la iniciativa. Dios no se quedó esperándolo a usted. Dios le buscó, así que usted debe buscar a otros. Usted debe comenzar a extender el amor y la Gracia a otros, de la forma que el Espíritu Santo le guíe, para poder ser el medio que Dios use para alcanzarles de la misma forma que usted fue alcanzado. Si usted hace esto, otros serán bendecidos, Dios estará complacido, su vida se enriquecerá, y usted cambiará para siempre.

 

Declaración de Fe: Padre, te doy gracias por esta Palabra. Yo tomo tiempo para reflexionar en esta serie y en lo que he aprendido hasta ahora. En la vida del Señor Jesús veo un ejemplo de cómo se supone que debo vivir. Jesús estaba lleno de Gracia y verdad. Mientras que Él estudiaba Tu Palabra y estaba cimentado en la verdad, la verdad que Él estudiaba le guió a obrar en la Gracia hacia otros. Por fe declaro que seré de la misma forma. Yo no estudio Tu Palabra para menospreciar a otros. Yo studio Tu Palabra para crecer en amor y Gracia hacia otros. Tu Gracia ha venido A mí y yo me someto a Tí para que Tu Gracia pueda fluir A TRAVÉS DE mí. Tú me buscaste aun cuando no tenía una relación contigo y Tú nunca te diste por vencido conmigo. Por eso estoy extremadamente  agradecido. Y después de ser Nacido de Nuevo, Tú has sido mucho mejor de lo que yo merezco. Tú me bendices sin medida. Mientras me preparo para la celebración del Día de Acción de Gracias, tengo muchas razones para estar agradecido. Una de las razones más grandes que tengo para estar agradecido es por el cambio que siento mientra crezco en la Gracia y en el conocimiento de mi Señor Jesucristo. El mensaje de la Gracia está cambiando la forma como veo a otros, la forma como me veo a mí mismo, y la foma en que veo mi futuro. ¡Por esto siempre estaré AGRADECIDO! Gracias Padre por ser tan bueno conmigo. ¡Comienzo este día con una alabanza en mis labios, Agradecimiento en mi corazón, y un resorte en mis pies! En el Nombre del Señor Jesucristo. ¡Amén!

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Póngala por Obra y Mejore.