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Revelación, Fe y Confianza

(Lee Daniel 2:39-44)

 

Esta mañana vamos a continuar con nuestra serie, “La Gracia que es Simplemente Maravillosa” al seguir estudiando una nueva miniserie titulada “El Éxito Basado en la Gracia (Prosperidad).” Ayer comenzamos a analizar la interpretación de Danie al sueño del rey Nabucodonosor. Vamos a continuar en donde nos quedamos.

Daniel dijo, “Después de Su Majestad surgirá otro reino de menor importancia. Luego vendrá un tercer reino, que será de bronce, y dominará sobre toda la tierra.  Finalmente, vendrá un cuarto reino, sólido como el hierro. Y así como el hierro todo lo rompe, destroza y pulveriza, este cuarto reino hará polvo a los otros reinos.

 

Su Majestad veía que los pies y los dedos de la estatua eran mitad hierro y mitad barro cocido. El hierro y el barro, que Su Majestad vio mezclados, significan que éste será un reino dividido, aunque tendrá la fuerza del hierro. Y como los dedos eran también mitad hierro y mitad barro, este reino será medianamente fuerte y medianamente débil.  Su Majestad vio mezclados el hierro y el barro, dos elementos que no pueden fundirse entre sí. De igual manera, el pueblo será una mezcla que no podrá mantenerse unida.

 

En los días de estos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que jamás será destruido ni entregado a otro pueblo, sino que permanecerá para siempre y hará pedazos a todos estos reinos.”

 

¿Qué es lo que esto significa para ti hoy? Aquí tienes algunos puntos:

 

1.  Dios nos revela cosas secretas a los humanos todo el tiempo, pero nuestro corazón debe estar abierto a recibir.

a) El Señor le reveló el futuro en sueños a un rey pagano que nunca había reconocido Su presencia.

b) El Señor le reveló el sueño y su interpretación a un adolescente esclavo Hebreo.

c) El Señor siempre está hablando, pero tenemos que reducir la velocidad y esperar el tiempo suficiente para escuchar lo que Él está diciendo.

 

2.  Dios quiere revelarse en la tierra.

a) El Señor le explicó el sueño de Nabucodonosor a Daniel. Al hacerlo, el Señor estaba revelando lo que ocurriría cientos de años en el futuro.

b) El Señor le reveló cinco reinos a Nabucodonosor en su sueño. Los reinos fueron: el imperio Babilónico sobre el que Nabucodonosor gobernaba en ese momento, el imperio Medo-Persa que vendría luego, el imperio Griego que vendría después (con Alejandro Magno), y finalmente el Imperio Romano durante el tiempo en que nacería Jesús. El último imperio era el propio imperio de Dios. Jesús vino a establecer el Reino de Dios. El Reino de Dios es la piedra en el sueño de Nabucodonosor. Esta es una piedra que no podía ser hecha por las manos humanas. Esta piedra aplastó todos los otros imperios y luego creció hasta llenar toda la tierra.

c) Nabucodonosor no hizo nada para ganarse o merecer la revelación de Dios. Todo lo que hizo fue irse a dormir.

d) Daniel no hizo nada para ganarse o merecer la revelación de Dios. Todo lo que hizo fue pedir con fe.

e) Dios quiere revelarse a ti por Su gracia. ¿Por qué no te tomas hoy el tiempo suficiente para pedirle a Dios que se muestre a ti? Pide con fe y tu fe accederá a Su gracia.

 

3.  Las cosas secretas pertenecen al Señor, pero las reveladas son para nosotros.

a) Moisés dijo: “Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Dios, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que obedezcamos todas las palabras de esta ley.” (Deuteronomio 29:29).

b) Dios le permitió al rey Nabucodonosor que soñara cosas que no sucederían hasta cientos de años después. Entonces Dios le permitió a Daniel que interpretara el sueño. Hay varias cosas que podemos aprender de esto:

i)  Dios conoce el fin desde el principio (Isaías 46:10). Nosotros no conocemos el futuro.

ii)  Nada es un misterio o un secreto para Dios. Muchas cosas son un misterio para nosotros.

iii)  Dios elige revelarnos cosas a los seres humanos. Cuando lo hace, la revelación divina nos ayuda a prepararnos para el futuro.

iv)  pesar de que Dios puede hacerlo, Él NO nos lo revela todo a nosotros. Si lo hiciera, no necesitaríamos de la fe.

v)  Hay un cierto nivel de misterio cuando se camina con Dios. Él te dirá algunas cosas, y no lo hará con otras. Él quiere que vivas por fe y que confíes en él en todo momento.

 

4.  Vivie por la revelación, la fe y la confianza.

a) Abre tu corazón a la revelación divina. Espera a que Dios te hable y te muestre lo que sucederá.

b) Ten fe en cada Palabra que recibes de parte de Dios – ya sea que esa Palabra esté en la Biblia o que te llegue de otra forma.

c) Confía en Dios cuando no puedas rastrearlo. Confía en Dios, incluso cuando usted no sepas qué es lo que hará. ¡Aun cuando Dios no te diga lo que va a hacer, tú sabes que Él te ama, así que sabes que todo obrará para tu bien!

 

Confesión de cierre: Padre, te doy gracias por enseñarme acerca tu gracia y mi necesidad de vivir por fe. Tú le revelaste cosas importantes al rey Nabucodonosor, un hombre que no te conocía y que no hizo nada para ganarse o merecer Tu revelación. Tú lo hiciste porque quisiste y por Tu gracia. Luego, Tú mismo le revelaste a Daniel, quien en ese momento era un esclavo adolescente. Daniel echó mano de su fe y tu le diste de Tu gracia para que pudiera ver hacia el futuro. Tú tienes cosas secretas. Tú conoces el fin desde el principio. Hay cosas que no me vas a revelar a mí, porque esperas que viva con fe y que confíe en ti. Pero también hay muchas cosas que me quieres revelar. Así que esta es mi forma de vivir. Yo ejercito mi fe para alcanzar Tu gracia para recibir la revelación divina. Cuando Tú me hablas y me muestras lo que pasará en mi futuro, yo lo creo y lo tomo como algo que ya está hecho. Yo se que ya ha sido hecho en la eternidad y que es sólo cuestión de tiempo para que se manifieste en la tierra. Y cuando no me has hablado todavía acerca de algo, y hasta puede que sea algo de lo que nunca me vas a hablar, yo simplemente confío en ti. Yo echo mano de mi fe cuando Tú me dices lo que vas a hacer. Y yo simplemente confío en ti cuando yo no lo sé. Yo vivo por la revelación, la fe y la confianza. ¡De esta manera siempre estoy preparado y comienzo todos los días listo para triunfar, por Tu gracia, para Tu gloria! ¡Declaro esto por fe! En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.