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Reviviendo el Dolor

Esta mañana continuamos con nuestra nueva serie titulada “Enfoque Refinado”, volviendo al pasaje que hemos estado estudiando. El Apóstol Pablo dijo: “Pues aunque vivimos en el mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo. Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas.  Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo. “(2 Corintios 10:3-5 RVA).

 

 

Al estar meditando sobre este pasaje una y otra vez, el Señor ha estado hablando conmigo sobre los métodos de satanás y de cómo el reino de las tinieblas intenta atormentarnos a través de pensamientos constantes acerca del fracaso. El Señor me recordó dos incidentes que sucedieron en mi familia. En uno de ellos la esposa de uno de los miembros de mi familia llevó a una profunda batalla con la depresión. Ella estuvo deprimida durante años y ni aún un sinnúmero de píldoras prescritas a ella por profesionales mentales pudieron cambiar su situación. Los profesionales mentales estaban tratando con el fruto del problema, pero sólo Dios podía tratar con la raíz. Su historia terminó bien. Puede que pronto te cuente la historia completa, pero por ahora sólo te diré que Dios me dio una palabra para compartir con ella. Esta Palabra vino por revelación y esa simple Palabra de Dios le libró de la depresión.

 

La otra historia no terminó así. Puede que te comparta toda la historia en los días siguientes. Por ahora solo te daré la versión corta. Yo tenía un familiar que tuvo mucho éxito profesional, pero tenía algunos problemas personales y nunca fue capaz de superarlos. Estaba atormentado por los errores de su pasado, hasta el punto en el que se profundizó su depresión. Él también fue a los médicos. Él también tomó pastillas. Pero al final por desgracia se quitó la vida. Este fue un acontecimiento devastador para nuestra familia.

 

¿Qué significa esto para ti hoy? Aquí tienes algunos puntos:

 

1.  La guerra por tu mente es espiritual.

a.  Pablo nos enseñó que no militamos según la carne. Esta no es una lucha de carne y sangre.

b.  El diablo pelea una guerra espiritual en el campo de batalla de nuestras mentes naturales.

c.  La única manera de ganar una lucha espiritual es con armas espirituales. Los medicamentos solo pueden tratar con el “fruto” o resultado del problema. Se necesita el poder de Dios – Pablo lo llamó armas que son poderosas en manos de Dios – para hacer frente a la verdadera “raíz” del problema.

 

2.  La mente es muy poderosa.

a.  La mente tiene el poder de recordar un evento de una manera que es tan vívido que uno puede, literalmente, volver a vivir el momento.

b.  Cuando te acuerdas de algo, la mente es tan poderosa que puede hacer REALIDAD en el presente cosas que sucedieron en el pasado.

c.  El diablo intenta utilizar el poder de la mente en tu contra. Él volverá a reproducir una y otra vez los errores de tu pasado, sobre la pantalla de tu mente, con la esperanza de que vuelvas a vivir el dolor una y otra y otra vez.

 

3.  Déjalo ir.

a.  Si el diablo puede conseguir que vuelvas a vivir el dolor de tu pasado una y otra vez, él puede evitar que te concentres en tu futuro.

b.  Dios te ha perdonado por los errores de tu pasado. Ahora es el momento para que tú puedas perdonarte a ti mismo y seguir adelante.

c.  No permitas que satanás te haga volver a vivir momentos negativos. Cuando él te recuerde tu pasado, tú recuérdale tu futuro.

*** Por último, no juzgues tu futuro en función de tu pasado. ¡Juzga tu futuro sólo por los planes que Dios hizo por ti antes que el mundo!

 

Declaración de Fe: Padre, este es un tiempo de enfoque refinado para mí. Yo tomo el control de todo pensamiento. Puedo llevar cautivo todo pensamiento que se haya descarriado. Me niego a ser un prisionero de mi propia mente. El diablo es un mentiroso y Jesús es el Mesías. Cuando el diablo me recuerda mi pasado, yo le recuerdo su futuro. Se me ha perdonado. Yo acepto Tu perdón, Padre, me perdono a mí mismo, y sigo adelante. Satanás no tiene poder sobre mí. Me niego a permitir que el enemigo tenga control de mi mente. Si yo voy a recrear algo sobre el lienzo o pantalla de mi mente, será el poder de la Sangre de Jesús. Estoy cubierto por la Sangre de tu Hijo, lleno de Tu Espíritu, y llamado según Tu propósito. ¡Siempre hacia adelante, nunca hacia atrás! ¡Lo mejor está por venir en mi vida! ¡Declaro esto por fe! En el Nombre del Señor Jesucristo.  Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora.