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Un Muchacho Epiléptico (¿Tienes fe?)

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús.” En el capítulo 17 del Evangelio de Mateo, un hombre se acercó a Jesús y cayó de rodillas. El hombre entonces le dijo: “Señor, ten misericordia de mi hijo. Le dan ataques y sufre terriblemente. A menudo cae al fuego o al agua. Así que lo llevé a tus discípulos, pero no pudieron sanarlo.” Jesús expresó Su frustración con los discípulos antes de tratar con el hombre y su problema. Él les dijo: “¡Ah, generación incrédula y perversa! —respondió Jesús—. ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos?” Jesús sabía que Su tiempo en la tierra era limitado y que Él estaba haciendo todo lo que podía para preparar a Sus discípulos para hacer lo que Él hacía. Cuando ya Él se hubiese ido, el ministerio quedaría en manos de ellos. Por eso estaba tan frustrado con ellos. Él esperaba que obraran COMO Él, especialmente mientras Él no estaba con ellos. En la mente de Jesús, este asunto nunca debió haber llegado a Su nivel. El asunto debió haber sido atendido por los discípulos mientras Él estaba ausente.

 

Después de expresar esto, Jesús todavía tenía que tratar con el problema. Entonces Él dijo: “Tráiganme acá al muchacho.” Jesús inmediatamente percibió la raíz del problema. No se trataba de un problema médico. Se trataba de un problema espiritual. Jesús percibió que la causa de las convulsiones era un demonio. Él le ordenó al demonio que saliera del muchacho. El demonio salió y el niño fue sanado desde ese momento.

 

Después que el problema se acabó, los discípulos estaban solos con Jesús, y humildemente le dijeron: “Tratamos de expulsar al demonio del muchacho, pero no pudimos. ¿Por qué no pudimos hacer que el demonio saliera?” Jesús les respondió, “No pudieron expulsar al demonio debido a su poca fe.” La versión tradicional King James en Inglés lo traduce como “incredulidad”. Jesús continuó diciendo: “Les digo la verdad, si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a esta montaña: ‘Muévete de aquí hasta allá’, y la montaña se movería. Nada sería imposible.”

 

¿Qué significa esto para ti hoy? Podríamos estudiar esta historia durante varios días, pero intentaré entresacar algunas joyas que puedes aplicar a tu vida hoy.

 

 

  1. Jesús espera que actuemos como Él en la tierra (Juan 14:12). Así como Jesús es, nosotros también lo somos en este mundo (1Jn 4:17).

 

  1. La gracia para hacer lo que Jesús hizo ya ha sido provista. Dios ya hizo Su parte. Ahora Él está buscando tu fe. Si tienes la fe necesaria, vivirás como Jesús vivió en la tierra.

 

  1. Jesús era Dios en la carne; la encarnación de Dios. Estamos llamados a ser la continuación de Su encarnación.

 

  1. La duda, el temor y la incredulidad te colocan en una posición de impotencia. Sin fe, debes resignarte a vivir solamente como un mero humano; Una vida que es completamente normal / natural para este mundo. Jesús no murió para que pudieras vivir de la misma manera que viviste antes de venir a Él. Jesús murió para que pudieras vivir una vida sobrenatural. ¡Él murió para que ÉL PUDIERA VIVIR A TRAVÉS DE TI! Pero para vivir esa vida sobrenatural que con Su muerte te dio Jesús, ¡tú debes vivir POR FE!

 

  1. Mientras que la FALTA de fe te inhabilita, ¡una VIDA de fe hace que lo imposible sea posible!

 

  1. Dios puede darte, de forma sobrenatural, el discernimiento espiritual para ver y abordar el “problema raíz” en cualquier situación.

 

  1. Cuando abordas los síntomas, puedes obtener un alivio temporal, pero el problema raíz seguirá existiendo. Pero cuando abordas la “raíz” del problema, puedes experimentar verdadera libertad y liberación. Esta es la razón por la cual Dios quiere que trates con la “raíz”.

 

  1. No hay absolutamente nada que Dios sea incapaz de hacer y Él te ha ungido con Su poder sobrenatural e ilimitado. ¡Sin embargo, nunca experimentarás ese poder hasta que liberes tu fe!

 

 

Declaración de Fe:  Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. Tú le diste a la humanidad dominio celestial, poder y autoridad en la tierra. Adán perdió esa autoridad, pero Jesús murió para recuperarla. Jesús restauró el Reino para la humanidad, y yo declaro que camino en ese dominio, poder y autoridad, hoy y todos los días. Lo hago por fe. Yo me veo a mí mismo igual que Jesús en este planeta. ¡Así como Jesús es, yo también lo soy en este mundo! Mi fe anula todo temor, duda e incredulidad. Hablo el lenguaje de la fe. ¡Yo me dirijo a cada obstáculo, en la fe, sabiendo que tiene que moverse, por Tu poder! Hablo a todo obstáculo, en la fe, sabiendo que tiene que desaparecer a causa de Tu presencia en mi vida. No veo imposibilidades. ¡Tu Espíritu me permite ver lo invisible y lograr lo imposible! ¡Soy un agente de cambio en el mundo! ¡No por mi poder, sino sólo por Tu increíble gracia! Declaro esto por la fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!