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Una Carga de Pescado Capaz de Hundir la Barca y Romper las Redes (3ra Parte) – Redimido de la Fatiga

Lee Lucas 5:1-11

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús.” Hace un par de mensajes  te presenté la historia de la captura milagrosa de pescado de Simón Pedro. El Espíritu Santo no me deja cambiar de historia aún, así que vamos a regresar a ella ahora.

 

Vamos a hacer un resumen rápido. Simón el pescador (más tarde conocido como el Apóstol Pedro), pasó toda la noche intentando pero no pudo atrapar ni un solo pez. Él estaba limpiando sus redes a la orilla del mar de Galilea, preparándose para irse a casa, cuando Jesús se acercó y le pidió ayuda. Jesús quería predicarle a una multitud que le seguía. Simón aceptó ayudar. Simón el pescador aportó su tiempo, talento y recursos al ministerio de Jesús. Cuando Jesús terminó de predicar, honró el principio de sembrar y cosechar, y se cercioró de que el pescador recibiera una cosecha con base en la semilla sembrada. Simón dio de su negocio pesquero, por lo que recibiría en su negocio de pesca. Jesús le dijo que se adentrara en la mar y que echara sus “redes“. Simón casi se perdió la bendición. Después de años de pescar, Simón sabía lo difícil que era atrapar peces durante el día. Simón había pescado toda la noche y ni siquiera había pescado una sardinita. Todos sus esfuerzos humanos fueron infructuosos.

 

Mientras Simón pensaba en todo lo que sabía de la pesca y en todo el trabajo que él ya había puesto en una noche infructuosa, su mente le decía que le dijera a Jesús “No, gracias“. Después de todo, él era el pescador y Jesús era simplemente un predicador. ¿Qué podía saber Jesús acerca de la pesca? Pero afortunadamente, su corazón triunfó sobre su mente. Algo “en su interior” le dijo a Simón que debía darle una oportunidad al predicador. Así que Simón dijo: “Sólo porque lo dijiste, lo haré“. Pero no creo que Simón estuviera verdaderamente convencido. Él lo intentó con sólo una red, y no las “redes” que Jesús le dijo que echara. Simón echó esa red en el agua y fue como si los peces estuvieran esperando para saltar dentro de ella. Había tantos peces que la red comenzó a romperse y la barca comenzó a hundirse. ¡Esta era una carga de peces que hacía naufragar la barca! Simón tuvo que llamar a sus compañeros para que le ayudaran a sacar la carga. Esto hizo que Simón cayera de rodillas y adorara a Jesús. A partir de ese momento Jesús haría a Simón, y a un par de sus amigos, pescadores de hombres.

 

¿Qué significa esto para ti hoy? Voy a entresacar algunos puntos acerca del trabajo arduo (fatiga) usando la fuerza corporal.

 

1.  Adán no se fatigaba antes de la caída.

a) Cuando Adán estaba en el Jardín del Edén, no dependía en el esfuerzo físico en absoluto. Todo lo que tenía había venido de Dios y todo lo que él hacía era guiado por Dios.

b) Dios le dio a Adán una posición tremenda. Él gobernaba sobre el jardín y estaba proyectado que gobernara el planeta entero. Dios le dio poder a Adán. Él tenía dominio sobre la tierra y el poder de nombrar, definir y gobernar. Dios le dio Su provisión a Adán. Todas las necesidades de Adán fueron satisfechas, él y su esposa tenían más que suficiente para comer, y Dios se ocupó de que el Jardín fuera sostenido. El jardín era alimentado por cuatro arroyos y tenía un sistema de riego subterráneo. Dios le dio a Adán una compañera. Mientras Adán tenía una relación próspera con el Padre, se dio cuenta de que cada animal tenía un compañero en la tierra y de que él no tenía uno. Así, Dios le dio a Eva. Adán estaba solo, fue lo único que Dios vio que “no era bueno“, así que Dios resolvió ese problema dándole una esposa. Adán lo tenía todo. No le faltaba nada. Esta es una imagen de lo mejor que tiene Dios para nosotros. Este es un cuadro de lo que Dios desea para Sus hijos. Esta es la imagen original de la voluntad de Dios, antes de que fuera manchada por el pecado.

c) Antes de la caída, Adán no se fatigó para ganar algo. Adán no trabajó por esa provisión, sólo trabajó como parte de su propósito divino. Su trabajo era cumplir con su propósito en la tierra. Este trabajo era satisfactorio y no había ninguna “fatiga” asociada con él.

 

2.  La fatiga es parte de la maldición.

a) Cuando Adán estaba en el Jardín del Edén tenía una posición, poder, provisión y asociación. Dios también le dio a Adán un parámetro. Verás, el poder sin parámetros es peligroso. Dios puso el fruto de un árbol “fuera de los límites” de Adán. El parámetro hizo a Adán un ente moral libre, dándole el derecho de elegir entre la obediencia y la desobediencia. Sin esta opción, Adán no sería “un hombre libre de elegir”. Como todos sabemos, desafortunadamente, Adán desobedeció a Dios.

b) En respuesta a la desobediencia del hombre, Dios maldijo a la serpiente, a la mujer y al hombre. Como parte de la maldición de Adán, el hombre tendría que ganar su provisión con el sudor de su frente (Génesis 3:19). Antes de la maldición, la provisión de Adam no contemplaba el sudor. Como parte de la maldición, él tendría trabajar duro por todo lo que tenía.

c) Mientras Adán estaba en el huerto del Edén, su provisión vino de Dios, por gracia, sin esfuerzo humano. Después de que fue expulsado del Jardín, él (y todos después de él) tendrían que trabajar arduamente, con el esfuerzo humano, para ganar lo que se les proporcionaba.

 

3.  Jesús nos redimió de toda maldición que Adán nos trajo.

a) Jesús vino a sacarnos de todo en lo que Adán nos metió.

b) En la historia de la captura milagrosa de pescado de Simón, vemos el poder redentor de Dios en acción. Simón había trabajado duro toda la noche. La Biblia dice que “trabajó” o se “fatigó” toda la noche y no obtuvo nada a cambio. Él, como todos nosotros antes de venir a Cristo, estaba viviendo bajo la maldición. Trabajaba duro para obtener su provisión y en este caso, todo su esfuerzo humano fue infructuoso.

c) Jesús le dio a Simón una muestra de lo que era antes de la caída del hombre, cuando el hombre no tenía que ganar su provisión. Tan pronto como Simón echó su red en el agua, Dios sobrenaturalmente hizo que los peces saltaran dentro de ella. Esta fue la mayor carga que Simón había obtenido, y vino por el poder sobrenatural de Dios.

d) Una vez que has Nacido de Nuevo, Dios tiene que enseñarte a confiar en Él como tu fuente de provisión. Él no quiere que confíes en el esfuerzo humano.

 

Tengo mucho más que decir sobre esto. Me detendré aquí y lo retomaré en el siguiente mensaje.

 

Declaración de Fe: Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. Yo he Nacido de Nuevo en el momento en que reconocí a Tu Hijo, Jesús, como mi Señor. Tu Espíritu vive en mí. Ahora aprendo Tus caminos. Mi Espíritu FUE cambiado al instante. Mi alma – que está compuesta de mi mente, emociones y voluntad – está SIENDO CAMBIADA diariamente. Estoy aprendiendo a pensar, sentir y tomar decisiones como Tú. Al hacerlo, ya no confío en el esfuerzo personal o humano. Tú eres mi fuente. Estoy aprendiendo a pasar de ganar todo con el sudor de mi frente, a TRIUNFAR SIN ESFUERZO en cada área de mi vida. Declaro esto por la fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!