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Una Carga de Pescado Capaz de Hundir la Barca y Romper las Redes (6ta Parte) – No Puedes Ganar lo Suficiente

Lee Lucas 5:1-11, 2 Reyes 4:1-7, Juan 6:1-15

 

Esta mañana continuamos nuestra nueva serie titulada, “El Año de la Manifestación Sobrenatural“, con nuestra mini-serie sobre “Los Milagros de Jesús.” Hace algunos mensajes  te presenté la historia de la captura milagrosa de pescado de Simón Pedro. Te he compartido cinco mensajes sobre esta historia hasta ahora. Tengo al menos dos más. En este mensaje haré referencia a otros dos pasajes también. Vamos a comenzar

 

En el capítulo 5 del Evangelio de Lucas, discutimos la historia de Simón el pescador y cómo Jesús lo bendijo para tener una captura milagrosa de pescado. Hemos analizado esta historia desde muchos ángulos diferentes. En el mensaje de ayer hablamos de 2 Reyes 4, donde una viuda tenía una deuda, el deudor iba a tomar a sus hijos y hacerlos esclavos, y el Profeta le dijo a la viuda cómo salir de la deuda y recaudar suficiente dinero para cuidar de sus hijos. Ella le creyó al Profeta, Dios proveyó el aceite sobrenaturalmente, ella pagó su deuda, y ella y sus hijos vivieron del resto. Anteriormente en esta serie tratamos con el pasaje de Juan 6. En este capítulo Jesús vio a una multitud de 5,000 hombres (sin contar las mujeres y los niños), les preguntó a Sus discípulos dónde podían obtener pan para que todos comieran, y Felipe (el discípulo analítico) comenzó a hacer cuentas. Él estimó que tomaría 8 meses de salario para comprar suficiente pan para que cada persona recibiera un solo bocado.

 

Hoy voy a “hilvanar” a través de estas tres historias con un mensaje que contrasta el esfuerzo humano con la gracia de Dios. Recuerda que, antes de la caída del hombre, Adán no hizo nada para ganar nada de lo que recibía de Dios. Toda su provisión vino por la gracia de Dios. Trabajar duro para ganar su provisión fue parte de la maldición, y Jesús murió para redimirnos de esa maldición.

 

En Lucas 5, cuando Jesús estaba listo para darle una cosecha a Simón  con base en la semilla que Simón el pescador había sembrado en su ministerio, el tamaño de la cosecha no tenía nada que ver con la cantidad de esfuerzo que Simón puso. En ese momento, el tamaño de la cosecha sólo estaba relacionada con la cantidad de fe que Simón tenía. Jesús le pidió que se adentrara en las aguas y que echara sus “redes” para una captura. Simón no creía realmente que algo iba a suceder, por lo que sólo echó una red. La cantidad de su fe era el único factor limitante en el tamaño de su cosecha. Esto no tenía nada que ver con el esfuerzo humano o el trabajo duro.

 

En 2 Reyes 4, cuando la viuda juntó sus ollas, e incluso pidió prestadas otras ollas como el Profeta le había instruido, la mujer se hizo de tantas ollas como pudo. Cuando todas las ollas estuvieron en su lugar, el Profeta le dijo que vertiera el aceite de su ÚNICA OLLA en todas las demás ollas. Ella lo hizo, y milagrosamente, el aceite no cesó de fluir hasta que se acabaron las ollas. La provisión de Dios no estuvo ligada a su esfuerzo o trabajo humano. La provisión de Dios sólo estuvo limitada por la capacidad de creer de ella. Si tan sólo hubiese recogido unas cuantas ollas, sólo habría recibido un poco de aceite. Afortunadamente, ella le creyó al Profeta, pidió prestadas muchas ollas, ella pudo pagar su deuda y le sobro tanto dinero que pudo mantenerse y vivir de eso.

 

En el capítulo 6 del Evangelio de Juan, cuando Jesús le preguntó a Felipe de dónde podían obtener pan para alimentar a toda la multitud, el discípulo analítico hizo cuentas y calculó que se necesitarían 8 meses de salario para comprar suficiente pan para que cada persona recibiera un solo bocado. Él estaba tratando de averiguar cuánto TRABAJO (o esfuerzo humano) haría falta para financiar la voluntad de Dios. La Biblia dice que Jesús ya sabía lo que iba a hacer. Jesús sabía que no podía lograr todo aquello para lo que había nacido en 3 años y medio de ministerio, si tuviera que confiar solamente en el esfuerzo humano y el trabajo duro para PAGAR por todo. Lo que Felipe dijo que tomaría 8 meses de trabajo se realizó en 8 segundos con fe.

 

¿Qué significa esto para ti hoy?  Aquí tienes algunos puntos.

 

  1. Lo que Dios te ha llamado a hacer es mucho mayor que cualquier cosa que pudieras alcanzar o ganar mediante tu esfuerzo en este mundo.

 

  1. Si tuvieras que ganar el dinero para pagar por la visión de Dios para tu vida, serías demasiado viejo para cuando pudieras reunir el dinero.

 

  1. La provisión de Dios no está ligada a tu trabajo. Si lo estuviera, Dios estaría limitado por tu sueldo. ¡NO! La provisión de Dios está ligada a tu fe. Dios es ilimitado y lo que Él quiere hacer en tu vida excede por mucho tu sueldo. ¡Por eso Él requiere de tu fe! Si tienes la fe, Él tiene los recursos.

 

  1. Desafortunadamente, muchas iglesias no entienden la provisión de Dios, ni entienden los principios bíblicos de sembrar y cosechar. Como resultado, ellos intentan financiar los proyectos de Dios mediante la habilidad, poder y fuerza humanos. Esto no funciona y nunca es la voluntad de Dios. No se puede lavar suficientes autos, freír suficientes peces, vender suficientes pollos o jugar Bingo lo suficiente como para financiar la visión de Dios. La visión de Dios es siempre mayor que el esfuerzo humano. Por eso Él no te pide que pagues por ella. ¡Él te está pidiendo que CREAS por ella!

 

Voy a parar aquí para hoy y te daré un último mensaje sobre este tema mañana.

 

Declaración de Fe: Padre, este es un año de Gran Victoria para mí. Ahora estoy en un punto en mi vida donde puedes hablarme libremente acerca de Tu voluntad y estoy abierto a TODO lo que quieres hacer. He sido liberado de la presión para hacer las cosas. Sé que no tengo que trabajar para ello o ganarlo. CREO para ello. No confío en la capacidad, poder o la fuerza humanas. ¡Confío en Ti! ¡Eres un Dios SIN LÍMITES! Por lo tanto, me niego a ver algún límite en mi vida. Yo sé que me has dado la gracia para hacer todo aquello a lo que me has llamado, y sé que ya has provisto para ello. ¡Sólo necesito desplegar mi fe y declaro que así lo hago! ¡Viviendo de esta manera sé que este año será el MEJOR AÑO de mi vida! Declaro esto por la fe. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

 

¡Esta es la Palabra de Hoy! Ponla por Obra y Mejora!